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El argumento Supraconstitucional para decir ¡Turbay Presidente!

Bajo tal supuesto, la decisión del constituyente primario, se constituye en el mandato primigenio que enfrentado a cualquier disposición que se le oponga debe primar
Hernando Zabaleta Echeverry - Chairman of WL Global - @ZLZabaleta

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Hace varias semanas expuse “Las 6 razones por las que David Turbay puede ser presidente” todas eran a la luz de la constitución nacional y el ordenamiento interno, pero hay una séptima razón que surgió de la brillante mente del doctor Guillermo Fino Serrano, Ex Director del Seguro Social y de la DIAN (Perseguido judicialmente como muchos otros por tener votos), más poderosa que todas ellas y por la cual estoy dispuesto a jugarme mi tarjeta profesional si es necesario.

Se trata del Principio Pro Homine (implica que la interpretación jurídica siempre debe buscar el mayor beneficio para el ser humano) contenido en el artículo 29 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Como es sabido el ordenamiento interno establece una restricción al derecho a ser elegido para las personas que hayan sido condenadas por delitos dolosos, lo cual va en abierta contravía con el ordenamiento internacional suscrito y ratificado por Colombia.

La limitación a ser elegido, aunque tenga una disposición legal que así lo establezca, dentro del ordenamiento interno, debe ceder paso al derecho fundamental a postular un nombre para determinado cargo y dar paso al constituyente primario para que decida, no siendo dado al Estado desconocer esa decisión, recordemos que la soberanía radica en el pueblo.

Bajo tal supuesto, la decisión del constituyente primario, se constituye en el mandato primigenio que enfrentado a cualquier disposición que se le oponga debe primar.

Nos hicimos la siguiente pregunta ¿Por qué si se rehace el país, con base en los Acuerdos de La Habana, que fueron rechazados por el constituyente primario, que significan la imposición a la fuerza de un gobierno deslegitimado por no representar la decisión directa del pueblo, de perdones por conductas de lesa humanidad, no puede un ciudadano del común, consultar a ese pueblo para determinar si está de acuerdo o no para que dirija sus destinos? La respuesta es clara ¡sí puede! Nada más básico que consultarle al pueblo quién quiere que sea su presidente.

Recordamos que la Convención Americana de Derechos Humanos es clara al prohibirle a los Estados:

  • Suprimir el goce y ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en la Convención o limitarlos en mayor medida que la prevista en ella;
  • Limitar el goce y ejercicio de cualquier derecho o libertad que pueda estar reconocido de acuerdo con las leyes de cualquiera de los Estados Partes o de acuerdo con otra convención en que sea parte uno de dichos Estados;
  • Excluir otros derechos y garantías que son inherentes al ser humano o que se derivan de la forma democrática representativa de gobierno, y
  • Excluir o limitar el efecto que puedan producir la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre y otros actos internacionales de la misma naturaleza” y el 5 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el que establece lo siguiente:
  • Ninguna disposición del presente Pacto podrá ser interpretada en el sentido de conceder derecho alguno a un Estado, grupo o individuo para emprender actividades o realizar actos encaminados a la destrucción de cualquiera de los derechos y libertades reconocidos en el Pacto o a su limitación en mayor medida que la prevista en él.
  • Ahora bien, como dichos tratados forman parte del bloque de constitucionalidad, es claro que el citado principio debe aplicarse de forma obligatoria." El principio pro homine, incorporado en múltiples tratados internacionales, es un criterio hermenéutico que coincide con el rasgo fundamental de los derechos humanos, por virtud del cual debe estarse siempre a favor de la persona e implica que debe acudirse a la norma más amplia o a la interpretación extensiva.

El principio pro homine tiene varias formas de aplicación, entre las que se destacan: En primer lugar, en los casos en los cuales está en juego la aplicación de varias normas relativas a derechos humanos, debe aplicarse aquella que contenga protecciones mejores o más favorables para el individuo. En segundo lugar, en casos en los cuales se está en presencia de una sucesión de normas, debe entenderse que la norma posterior no deroga la anterior si ésta consagra protecciones mejores o mayores que deben conservarse para las personas. En tercer lugar, cuando se trate de la aplicación de una norma, debe siempre interpretarse en la forma que mejor tutele a la persona.

En este caso prima el derecho a ser elegido por sobre una absurda restricción para acceder a cargos de elección popular; esta tesis la defenderé ante los jueces nacionales, aun sabiendo que su estatura mental no da para grandes cosas, mucho menos para un caso de esta envergadura (ya me ha tocado padecerlos hasta el cansancio) por eso estoy listo para irme ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos si es del caso.

Colombia está llena de cobardes y necesita hombres de verdad, que estén dispuestos a irse a la pica por defender sus ideales.

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El argumento Supraconstitucional para decir ¡Turbay Presidente!